miércoles, 22 de abril de 2026

Imágenes y reflexiones del miércoles 22/4/2026


Aquí vengo a honrar al miércoles 22 de abril de 2026 a través de este espacio: mi blog personal.
He aquí una de tantas postales que mi cámara supo atrapar en aquellas noches ya lejanas, en la entrañable peña de amigos que, miércoles tras miércoles, encontraba su refugio en el taller electromecánico de los queridos hermanos Mazzieri: Néstor y Claudio. Eran encuentros difíciles de explicar con palabras. Bastaba el fuego del asado, algunos “vinitos” que corrían con discreta alegría —aunque en la imagen asome, en primer plano, una conocida gaseosa como testigo— y, sobre todo, la complicidad de las risas de tempraneras y de madrugada.
Allí, en ese sagrado rincón de la calle Presidente Alvear, la noche supo adquirir otro pulso, otra luz, otra vida. Entre tantos rostros, se destaca la presencia del padre de los anfitriones, el inolvidable Nevildo —para todos, “Tupa”— quien hoy habita en el territorio más noble: el de la memoria. A todos ellos, mi saludo sentido.
Fueron, son y seguirán siendo parte esencial de ese impulso invisible que alimenta mis días, el combustible que mantiene en marcha este motor de historias y recuerdos que transita, incansable, por esta vasta carretera virtual que el tiempo y la vida me han permitido transitar casi sin descanso alguno.
¡Que todos mis lectores tengan una jornada maravillosa!

NOTAS DE LA FECHA
Es el Día Mundial de la Madre Tierra y el Día del Obrero de la Construcción. En una fecha como la actual cumplen años Jack Nicholson (89, imagen adjunta), actor estadounidense; Liliana Herrero (78), cantante argentina de folklore y profesora de Filosofía; Peter Frampton (76), músico británico; Ana María Shua (75), escritora argentina; Paul Carrack (75), músico británico de la banda Roxy Music; Alan Pauls (67), escritor argentino; Jeffrey Dean Morgan (60), actor estadounidense; Ricardo “Richie” Arreola (55), músico y compositor mexicano de la banda Belanova; Esteban Tuero (48), exautomovilista argentino; Marta Larralde (45), actriz española; Lucas Velázquez (45), actor colombiano; Kaká (Ricardo Izecson dos Santos Leite, 44), exfutbolista brasileño; Benjamín Amadeo (42), actor argentino; Diana Hoyos (41), actriz y cantante colombiana; Amber Heard (40), actriz estadounidense; David Luiz (39), futbolista brasileño; Wendy Sulca (30), cantante peruana; Franco Israel (26), futbolista uruguayo, y Carlos Martín Domínguez (24), futbolista español.
Además, el 22 de abril de 1529, los imperios español y portugués se repartieron el continente americano mediante el Tratado de Zaragoza, trazando una línea imaginaria 17 grados al este de las islas Molucas. En 1779 el navegante español Francisco de Viedma y Narváez fundó las aldeas de Viedma y Carmen de Patagones, en el sur del Virreinato del Río de la Plata (actual Argentina). En 1931, en Madrid (España) se inauguró el Aeropuerto de Barajas. En 1985, en mi país, el presidente Raúl Alfonsín iniciaba el Juicio a las Juntas contra los miembros militares de la dictadura cívico-militar (1976-1983), en un hecho histórico para la humanidad; a pesar de que los expresidentes fueron condenados, en 1990 el primer mandatario Carlos Saúl Menem les otorgaba la amnistía (en 2003, el presidente Néstor Kirchner la anulará y los encarcelará de por vida). En 2004, en Ryongchon (Corea del Norte), chocaron dos trenes cargados de combustible, dejando más de 150 muertos y 1.300 heridos. En 2010 se hundió la plataforma de extracción petrolífera Deepwater Horizon frente a la costa de Estados Unidos, provocando uno de los peores desastres medioambientales de la historia. En 2013 falleció Alberto Ramón García, mejor conocido como “Pajarito Zaguri”, cantautor y guitarrista argentino, nacido en 1941. En 2019, un terremoto de 6,1 grados sacudió Filipinas, causando 18 muertos y 256 heridos. Y en 2020, a los 77 años de edad, dejó de existir Marcos Mundstock, cómico y músico argentino, mítico integrante del proverbial grupo Les Luthiers.
Santoral Católico: San Cayo, santa Casandra, santa Oportuna, san Aitala y san Sotero. Restan 253 días para concluir el año.

CUMPLEAÑEROS AMIGOS
Este miércoles 22 cumplen años los siguientes amigos, presentes en las redes sociales y en la vida cotidiana:
  • Alejandro Francesconi
  • Marité Bernardi
  • Graciela Savoretti
  • Flavia Beltrán
  • Adriana Caminotti (en Quilino; imagen adjunta)
  • Luisina Passarelli
  • Ángelo Vissani
  • Agustina Antonelli
  • Delfina Ravasi
  • Guadalupe Trombetti
  • Lorena Cartechini
  • Víctor Hugo “Pompón” Cejas
  • Lorena Albri 
  • Gustavo Cascé
  • Silvana Nuñez
¡Que lo disfruten en compañía de sus seres queridos!

EL BRINDIS DIARIO
El brindis de hoy es por quienes creyeron lo que muchos pensaban que jamás iba a darse o a suceder, y el paso del tiempo y las realidades desencadenadas les han dado la razón a sus acertados pronósticos. ¡Chinchín y salud!...

LA ÉTICA Y SUS ENCRUCIJADAS COTIDIANAS
Ciertas ideas incomodan al desmontar algunas excusas arraigadas; en tal sentido, ni la escasez empuja inevitablemente a la pérdida de valores, ni la abundancia garantiza principios. La economía condiciona, claro que sí, pero no determina —por completo— lo que elegimos ser. Es tentador simplificar. Pensar que quien tiene poco “no tiene opción” o que quien tiene mucho “ya está resuelto”.
No obstante, la realidad, siempre más compleja que el sentido común, desarma esos atajos. Hay dignidad en contextos difíciles, gestos de honestidad donde faltan recursos, decisiones éticas tomadas en medio de la necesidad, como así abunda lo contrario: privilegios mal utilizados, indiferencia nacida de la comodidad, valores que se diluyen ¡incluso cuando nada falta! Lo material tiene una virtud o un defecto, según cómo se lo analice: facilitar o dificultar caminos, aunque no alcanza a definir el rumbo moral. Ese se construye en otro plano: en la educación recibida, en los vínculos, en las experiencias, en la conciencia. En ese espacio íntimo donde cada uno negocia consigo mismo lo que está bien y lo que no.
Hay que aceptar que todos, sin excepción, estamos atravesados por esa responsabilidad. No hay contexto que nos absuelva por completo ni condición que nos eleve automáticamente. La ética no se hereda como un bien ni se pierde como una moneda: se ejerce, se elige, se sostiene —o se abandona— en cada decisión cotidiana.
Más que mirar cuánto tiene alguien, convendría observar cómo actúa con lo que tiene; es ahí, en ese uso, donde se revela la verdadera dimensión de una persona. Y donde se confirma, una y otra vez, que los valores no cotizan en ningún mercado… pero definen todo. ¡Gran miércoles!...

DEDICATORIA ESPECIAL… Y ESPIRITUAL
Dedico la presente publicación a la memoria latente de Sebastián Ricardo “Paco” Molina (imagen adjunta), añorado vecino de nuestra ciudad, quien se domiciliaba en su hogar enclavado en la cortada San Nicolás. Funcionario de alto rango en el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Córdoba, delegación Marcos Juárez. Nos dejó físicamente —a los 54 años de edad— el 16 de octubre de 2017. Hoy, miércoles 22, estaría celebrando “la suma de un abril”...
Por siempre, en la presencia espiritual de cada uno de sus seres queridos… ¡y en la mía, por supuesto, evocado “Paquito”!...

HONREMOS —CON RESPONSABILIDAD— A LA MADRE TIERRA
Hoy, miércoles 22, conmemoramos el Día Internacional de la Madre Tierra, una iniciativa que nació con el fin de visibilizar la urgencia de proteger nuestros ecosistemas frente a la contaminación y el uso desmedido de recursos. Hay que reconsiderar, aquí, la relación que sostenemos con el planeta que habitamos.
Celebrar la belleza de los paisajes o la diversidad de la vida está muy bien, pero acá hay que asumir —con la responsabilidad más seria— una verdad incómoda: dependemos profundamente de un equilibrio que hemos alterado de forma sistemática y paulatina.
La Tierra, de por sí, no necesita de nosotros para existir; ha atravesado cataclismos mucho mayores que nuestra presencia. Somos nosotros quienes necesitamos de su estabilidad, de sus ciclos previsibles, de su capacidad de regeneración. Sin embargo, nuestro modelo de desarrollo ha estado basado en la ilusión de que los recursos son infinitos y que las consecuencias pueden postergarse indefinidamente. Hoy, esa ilusión muestra sus grietas.
Hablar de la Madre Tierra implica cambiar el lenguaje con el que pensamos el mundo. Dejar de verla como un conjunto de “recursos” disponibles y empezar a entenderla como un sistema vivo del cual formamos parte. Este cambio no es meramente poético; tiene implicancias prácticas, políticas y éticas. Nos obliga a preguntarnos qué tipo de progreso perseguimos y a quién beneficia realmente. La responsabilidad, por supuesto, no recae únicamente en las decisiones individuales, aunque estas tengan su peso; es un desafío colectivo que requiere transformaciones profundas en la forma en que producimos, consumimos y organizamos nuestras sociedades. Y empieza en lo cotidiano: en la atención que prestamos, en los hábitos que elegimos sostener, en la coherencia entre lo que sabemos y lo que hacemos. 
Desde mi más que modesta óptica personal, la reflexión fundamental está basada en una pregunta persistente: ¿Qué tipo de relación queremos construir con la Tierra? En su respuesta —individual y colectiva— se juega el futuro del planeta y el sentido mismo de nuestra presencia en él.

ALBAÑILES, ¡DE PARABIENES!
No quiero pasar por alto que hoy, miércoles 22, es el Día del Obrero de la Construcción, por lo que envío un señero reconocimiento a quienes llevan adelante un digno e inteligente oficio, pleno de sacrificios y cargado de responsabilidades.
¡Adianchi, muchachada de la cuchara, nivel, plomada, regla y piolines! Ya que lo amerita, les “tiro una sabrosa idea”, ¡festejen con un asadito en la obra, de ser posible, puesto que se anuncia un buen pronóstico del clima sobre la ciudad y región!... 

LOS ROSTROS QUE ELEVAN EL HORIZONTE
Desde la primera luz del alba, cuando la ciudad apenas bosteza, el obrero de la construcción se convierte en el coreógrafo silencioso de nuestra realidad. Su jornada despega con el compromiso de transformar el vacío en estructura. Es una danza de precisión absoluta donde la destreza manual, ganada a pulso de años y cicatrices, se entrecruza con la geometría más estricta, en un abrazo perfecto entre el hombre y la materia. Ver a un obrero en su entorno es observar a un artista cuyo pincel es la herramienta y cuyo lienzo es el cielo mismo.
Su labor es, cierta forma, una interpretación magistral de la física aplicada en tiempo real.
En el fragor de la obra, entre el polvo y el eco del metal, realiza cálculos de carga silenciosos y asegura ángulos con una exactitud que garantiza no solo la estética, sino la vida misma de quienes habitarán aquellos espacios. Detrás de cada columna erguida, hay oculto un entendimiento profundo de la distribución de fuerzas, un respeto casi sagrado por el equilibrio y una visión espacial que convierte planos abstractos en refugios sólidos.
Cada golpe de martillo y cada trazo sobre el cemento fresco es un tributo a la voluntad humana de superación. El obrero de la construcción es, en esencia, un arquitecto de lo tangible; alguien que comprende que la seguridad de una familia o la estabilidad de una oficina dependen de su rigor y su ingenio. No hay lugar para el error cuando se trata de sostener el peso del progreso.
Mientras el sol se oculta finalmente tras el intrincado bosque de andamios y las luces de la ciudad comienzan a encenderse, el rastro de su esfuerzo queda grabado para siempre en el hormigón. Cuando el ruido cesa y queda ese silencio reverencial tras la jornada concluida, lo que permanece es la maestría de quienes tejieron, hilo a hilo, una novel red urbana.
Reconozco su sacrificio, entendiendo que el progreso se mide en la dedicación inquebrantable de esos hombres y mujeres que, con ingenio, sudor y manos expertas, permiten que las ciudades crezcan y permanezcan firmes. En ese esfuerzo diario hallamos el alma que eleva las ciudades hacia el firmamento infinito…

EL ÚLTIMO TIMBRE
DE FABIÁN
Hay ciclos que se cierran con una nota sostenida que queda vibrando en el aire. Este martes por la tarde, los pasillos de la ESCBA despidieron a “un grande”: mi colega y amigo Fabián Meloni, quien ayer, martes, dio su última clase para abrazar el merecido universo de la jubilación.
Nuestra historia en común no empezó entre partituras ni aulas de nivel superior. Para encontrar el origen de este afecto, debo viajar en el tiempo hasta los bancos de la ENET N° 1 de Leones. Allí, de primero a tercer año de la secundaria, compartimos los sueños propios de la juventud, sin imaginar que la vida, con sus vueltas magistrales, nos haría confluir, décadas después, como colegas de labor docente; él en la ESCBA, yo en el actual IPETYM 256. Fabián eligió el camino de la música, su amor incondicional; las reminiscencias me asaltan cuando conformaba el legendario dúo Alma Mater junto a nuestro amigo en común Erwin “Yerba” Badín.
Como docente, durante todos estos años, enseñó notas y ritmos, y transmitió la pasión por el arte, esa que solo alguien que ama profundamente lo que hace puede contagiar. Y como si fuera poco, fue “el Profe de Música” de mi hija Marianela.
Verlo hoy cerrar su etapa frente al aula, al mismo tiempo que yo emprendo este mismo camino hacia el descanso, me llena de emoción. Es como si el destino hubiera querido que descendiéramos “casi juntos” del escenario para disfrutar de la función desde la platea. Te llevas el respeto de tus alumnos y el cariño eterno de tus pares. Ahora te toca la mejor de las composiciones: el tiempo libre. Ese “espacio en blanco” para llenarlo con la familia, con los afectos y con la vida misma que te espera con los brazos abiertos… y un mar de melodías por interpretar.
¿Te cuento algo?: ¡es muy lindo pasarla “con poco por hacer”!, al fin de cuentas ¡mira a qué me estoy dedicando ahora!: a confeccionar, día tras día, este modesto blog…
¡Enhorabuenas, Fabián! Que esta nueva partitura que empiezas a escribir hoy esté poblada de armonía y alegrías infinitas.

ALGUIEN…
El “Paladín de la Honestidad”... Todos, o casi todos, conocemos a ese alguien que se llena la boca diciendo que “prefiere la verdad aunque duela”… pero se ofende profundamente si alguien le dice una certeza suya, desagradable, que no quiere escuchar.

EL ÁRBOL DE LA VEREDA SABE MÁS QUE MUCHOS…
Hola, soy yo, el árbol de la vereda. Quizá pasas delante mío cada día sin verme, o tal vez me saludas con la mirada cuando vuelves del trabajo.
Permíteme hablarte hoy en voz que no es solo mía: hablo por mis compañeras y compañeros que solían formar una hilera de sombras y ahora son cada vez menos. Nací en un hueco de cemento, entre piedras lajas que no preguntaron si quería estar allí. Crecí igual: abrí raíces buscando agua, extendí ramas para atrapar luz, y fui aprendiendo a ofrecer. Te doy aire que puedes respirar sin mirar, alimento en forma de flores que alegran tu paso, refugio para pájaros y abejas que, sin ruido, mantienen viva la ciudad. Mis hojas filtran el polvo, mi sombra refresca plazas y fachadas, mi tronco amortigua el ruido del tránsito, y mis raíces sostienen la tierra donde los pies y las historias de barrio se pisan.
Cuando me cortan, no es solo mi cuerpo lo que desaparece: se marcha un pequeño ecosistema: se rompe un camino de regreso para insectos y aves, se pierde un rincón de sombra donde los niños jugaban, una parada de espera donde abuelos fueron pacientes. Me suprimen sin preguntar quién ocupará mi lugar cuando el sol apriete. Me sacan del mapa y en mi lugar queda un rectángulo de cemento, un cajón de estacionamiento, un olvido que nunca germina.
Si eres frentista, vecino, comerciante o paseante, te pido que pienses antes de permitir otra tala sin reposición. Plantar un árbol, más que un gesto decorativo, es sembrar futuro. Reemplazarme cuando me quitan no compensa lo que pierdes hoy, sino lo que tus hijos y los hijos de tus hijos podrán respirar algún día.
Cuidar el arbolado es cuidar la salud, el clima, el valor estético y el alma del barrio. No te conformes con un árbol por cuadra que desaparece cada vez que “estorba” un camión. Exige regulación que garantice reposición, suelos que permitan que mis raíces crezcan, y programas de mantenimiento que no me condenen a enfermar. Aprende a podarme correctamente, no a mutilarme; a regarme en sequía y a protegerme de la basura y el pavimento compacto que me asfixian.
Si me escuchas y decides actuar, estarás recuperando un gesto de humanidad.
Un barrio con árboles es un barrio con memoria, con frescura y con tiempo para detenerse. Y cuando vuelva la primavera y veas brotar hojas nuevas, sabrás que hiciste algo que vale la pena. Gracias por leerme. Si me cuidas, te cuidaré.



EL TEMA MUSICAL DE ESTE MIÉRCOLES
  • Título: Alone again (Solo otra vez).
  • Intérprete: Gilbert O'Sullivan.
  • Álbum: Back to front (1972).
Clic sobre el video para escucharlo... ¡y a llenarse de nostalgia con él! Mañana regresaré con un “inolvidable tema del ayer”, en idioma castellano.

Mi acotación: Era demasiado pequeño cuando este hit sonaba por todas las confiterías de la región, caso de Totote, Kouba y Samoa en nuestra ciudad. Pero me cuentan que fue un éxito “de aquellos”, un inobjetable “formador de parejas”. Quise traerlo para vuestro deleite nostálgico; ojalá haya logrado el cometido...

JAMÁS MORDAMOS LA MANO DE QUIEN NOS NUTRE…
Existe un antiguo proverbio, casi una ley no escrita de la naturaleza humana, que nos advierte sobre un error ético irreparable: “Morder la mano que nos da de comer”. Aunque la frase pueda parecer dura o sumisa a primera vista, su trasfondo radica en un valor que hoy parece escasear: la gratitud como base de la integridad.
Morder esa mano es una ruptura exacerbada del puente que nos permitió cruzar hacia donde estamos. Todos, en algún momento de nuestra trayectoria —ya sea profesional, personal o emocional— hemos necesitado del impulso de alguien más. Una oportunidad laboral cuando nadie más creía en nosotros, un consejo en medio del caos o el apoyo económico que nos permitió sostener un sueño.
A medida que escalamos y alcanzamos las propias metas, es sencillo caer en la trampa del ego y considerar —erróneamente— que el éxito es un camino puramente individual. Es en esa amnesia del éxito donde nace la tentación de menospreciar, traicionar o atacar a quienes fueron nuestros pilares en los momentos de vulnerabilidad.
Eso sí: ¡no nos quejemos luego!, pues una vez que se traiciona a quien nos extendió la mano, esa mancha se vuelve parte de nuestra identidad.
No hay éxito que sepa bien si se ha construido sobre el sabotaje de quienes cooperaron en cimentarlo. Seamos personas de memoria larga y corazón agradecido. Cuidar “esa mano” es, en realidad, cuidar nuestra propia humanidad y asegurar que, cuando otros requieran ayuda, podamos ser esa mano extendida, confiando en que la cadena de la decencia continuará intacta.

JOYAS DE NUESTRO IDIOMA
Les presento, hoy, tres palabras que, por ahí, se entrecruzan en nuestras lecturas u oímos en algún medio, aunque no siempre conocemos sus significados con exactitud. Adjunto un modelo textual de cada una de ellas:
  • Jocicudo: Se dice de la persona que tiene el hábito de “meter el hocico” donde no la llaman. Es aquel que es entrometido, que siempre tiene una opinión (generalmente negativa o soberbia) sobre asuntos ajenos, o que muestra un gesto de desprecio o enojo constante. Ejemplo: “No faltó el vecino jocicudo que, sin conocer la historia completa, se apresuró a juzgar las decisiones de la familia de al lado”. ¿Conoce algunos?¿Yo?... unos cuantos.
  • Sandunga: Se refiere a la gracia, el donaire o el salero de una persona. Es ese “atractivo” que no tiene que ver necesariamente con la belleza física, sino con la forma de moverse, de hablar o de enfrentar la vida con alegría y picardía. Ejemplo: “Cuando Carmen entró al salón, no fue su vestido lo que cautivó a los presentes, sino esa sandunga natural con la que caminaba y sonreía a todos”.
  • Fatuidad: Es la falta de razón o de entendimiento, pero acompañada de una presunción ridícula. El fatuo es alguien que está lleno de vanidad infundada, alguien que se cree superior o brillante cuando, en realidad, sus acciones o palabras carecen de fondo y sustancia. Ejemplo: “Hablaba con tal fatuidad sobre sus supuestos logros que, en lugar de admiración, terminó despertando la risa de quienes conocían la verdadera realidad”.
¿Las conocía? Probablemente. De no ser así ya cuenta con una idea acerca de cada una de ellas…

SI UNA PUERTA SE CIERRA… ¡NO DESESPERE!
Si una puerta se ha cerrado en su camino, no se angustie demasiado. Probablemente, sin siquiera notarlo, hay otras diez esperándolo, abiertas de par en par, llenas de posibilidades aún inexploradas. ¡Es que nos aferramos tanto a una única opción que olvidamos mirar a nuestro alrededor y descubrir nuevos senderos!...
En lugar de desgastar su energía forzando lo que se resiste, deténgase un instante y observe. Quizás la respuesta esté en aquel paso que aún no ha dado, en ese giro inesperado donde todo fluye con naturalidad. La solución, a menudo, radica en la capacidad de reconocer cuándo es momento de seguir adelante con ligereza…

PARA CONCLUIR, UNA FRASE CÉLEBRE
“Cómo culpar al viento del caos que trajo, si fui yo quien dejó la ventana abierta”. De Mario Benedetti. ¿Les gustó? ¡Hasta el próximo encuentro! Muchas gracias por haber llegado hasta aquí con su lectura y atención.



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