Aquí vengo a honrar al martes 24 de marzo de 2026 a través de este espacio: mi blog personal.
En este feriado nacional, deseo rendir tributo a su esencia más profunda: la memoria. Y en ese espíritu comparto con ustedes una imagen capturada por mi cámara en un día como hoy, pero de 2010… ¡dieciséis calendarios han pasado desde entonces!
La escena tuvo lugar en el hogar de Gabriel Panebianco, sobre calle Bertini, en medio de un festejo animado por la llegada de un nuevo año en su vida, rodeado del afecto y la complicidad de sus amigos. Un instante detenido en el tiempo: el clic, el destello… y hoy, este recuerdo vuelve a cobrar vida en este espacio. ¡Felicidades por tus jóvenes 34 otoños, querido Gaby! Que este nuevo aniversario te encuentre celebrando, como siempre, acompañado por el cariño sincero de quienes te rodean.
Mi saludo aun se extiende a todos los que formaron parte de aquel momento, hoy convertido en entrañable memoria.
¡Que todos mis lectores tengan una jornada maravillosa!...
NOTAS DE LA FECHA
Es el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, el Día Nacional del Protésico Dental, el Día Mundial de la Tuberculosis y el Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas. Hasta el 27 del corriente, inclusive, es la Semana de solidaridad con los pueblos que luchan contra el racismo y la discriminación racial.
En una fecha como la actual cumplen años Mary Berry (91), presentadora y escritora británica; Roberto Lavagna (84), economista y político argentino; Jorge Martínez (79, imagen adjunta), actor argentino; Tommy Hilfiger (75), diseñador de moda estadounidense; Kelly LeBrock (66), actriz estadounidense; Sílvia Munt (69), actriz y cineasta española; Nena (Gabriele Susanne Kerner, 66), cantante alemana; Lara Flynn Boyle (56), actriz estadounidense; Sharon Corr (56), violinista irlandesa del grupo The Corrs; Arturo Valls (51), actor y presentador español; Jessica Chastain (49), actriz estadounidense; María Valverde (39), actriz española; Mina (Mina Sharon Myōi, 29), cantante nipo-americana, integrante del grupo Twice; Facundo Mura (27), futbolista argentino; Benjamín Rollheiser (26), futbolista argentino; William Saliba (25), futbolista francés, y Gonzalo García Torres (22), futbolista español.
Además, el 24 de marzo de 1854, en la República de Venezuela se abolía la esclavitud. En 1930 nacía Steve McQueen, rememorado actor estadounidense fallecido en 1980. En 1973, en Inglaterra, el grupo de rock progresivo Pink Floyd publicaba su álbum “The dark side of the moon”. En 1976, en nuestro país, el general Jorge Rafael Videla perpetraba un Golpe de Estado y deponía a la Presidenta constitucional María Estela Martínez de Perón, iniciando la última dictadura militar, cívico y eclesiástica, que tuvo como objetivo el disciplinamiento de la población mediante la desaparición forzada y el asesinato de opositores. Desde 2005, este día es declarado feriado nacional en conmemoración de las más de 30.000 víctimas entre muertos y desaparecidos. En 2002 fallecía César Milstein, bioquímico argentino, Premio Nobel de Medicina en 1984. En 2015, en los Alpes, 150 personas perdían la vida en el accidente del Vuelo 9525 de Germanwings. Y en 2021, a los 73 años, dejaba de existir Enrique Salvador “el Sapo” Chazarreta, evocado futbolista argentino oriundo de Coronel Du Graty, Chaco.
Santoral Católico: san Guillermo de Norwich, san Óscar Romero, san Secúndulo de Mauritania y santa Catalina de Vástena. Restan 282 días para concluir el año.
Este martes 24 cumplen años los siguientes amigos, presentes en las redes sociales y en la vida cotidiana:
- Claudia Artola
- Marcelo Roberto Seggiaro
- Javier Bigoni
- Lucía “Lucy” Mazuecos (imagen adjunta)
- Margarita Tuly Brandl
- Leandro Bovo
- Gabriel Panebianco
- Mari Rulfo
- Lucas Quinteros
- Pablo Priotti
- Víctor Hugo “Colo” Gonella
¡Que lo disfruten en compañía de sus seres queridos!
El brindis de hoy es por quienes sostienen la paz aun en medio del ruido, por aquellos que creen y defienden la democracia con convicciones firmes, sin claudicar ante la adversidad. Por quienes caminan con la moral en alto, íntegra e inquebrantable, y hacen de sus principios una guía constante.
Brindo, asimismo, por quienes alzan la voz cuando es necesario, por los que no miran hacia otro lado y se comprometen con la defensa de los derechos de cada ciudadano, entendiendo que en ese resguardo se construye una sociedad más justa.
Por ellos, por su coraje silencioso y su ejemplo cotidiano… ¡Chinchín!
¡BASTA DE GUERRAS, POR FAVOR!...
A veces me descubro a mí mismo con una sensación extraña, casi física, frente a las noticias. Es como cuando uno ha comido de más: al principio todo parece tentador, necesario incluso, pero llega un punto en que el exceso empalaga, satura, y termina por provocar rechazo. Ya no hay apetito, solo hastío.
Algo así me ocurre con la avalancha diaria de información sobre conflictos, tensiones y guerras. Nombres de países que se repiten —Estados Unidos, Irán, Israel, Rusia, Ucrania, ¡hasta nosotros mismos nos vemos involucrados, es el colmo!— como si fueran ingredientes de un mismo plato que ya no quiero consumir.
Todo llega en dosis constantes, sin pausa, sin respiro. Imágenes, titulares, análisis… una y otra vez, hasta que la sensibilidad empieza a adormecerse.
Y entonces me pregunto: ¿en qué momento dejamos de sentir? ¿Cuándo el dolor ajeno se volvió parte de una rutina informativa que apenas nos roza? Acá el problema no es solo lo que ocurre —que ya es grave—, sino cómo lo incorporamos, cómo lo naturalizamos a fuerza de repetición.
Confieso que hay días en que apago la televisión o cambio a canales de entretenimiento, cierro las páginas, me alejo de la conflictividad. Es una necesidad casi urgente de preservar algo de humanidad dentro mío. Porque si todo se vuelve ruido, si todo se convierte en un flujo interminable de tragedias, corremos el riesgo de no reaccionar ante nada.
¡Aprendamos a detenernos en consumir información de este tipo, a procesar, a sentir de verdad!; a no permitir que el exceso nos quite la capacidad de conmovernos. Es que cuando eso ocurre, cuando ya nada nos afecta, el problema deja de estar afuera… y empieza a instalarse, silenciosamente, dentro de nosotros...
Dedico esta diaria publicación a la memoria de Lyde Chiodi de Piccatto (imagen adjunta), muy evocada vecina de la calle Amadeo Bertini, entre Bautista Peiretti y Soldado Allende, de nuestra ciudad. Nos dejó físicamente —a los 75 años— el 20 de abril de 2014.
Por siempre, en la presencia espiritual de sus seres queridos… y en la mía.
A MEDIO SIGLO DEL INICIO DE LOS NEGROS TIEMPOS…
A cincuenta años de aquella madrugada que quebró el orden democrático en la Argentina, el silencio parece tener un peso distinto. No es un silencio vacío, sino cargado de memoria, de nombres que faltan, de historias interrumpidas. El golpe de estado, militar, civil y eclesiástico del 24 de marzo de 1976 no fue sólo un quiebre institucional: fue la irrupción del miedo como lenguaje cotidiano, la sombra instalada en cada hogar, la sospecha inspirándose en cada esquina de distintas ciudades y localidades… ¡incluso la nuestra! Siempre en nuestras memorias Silvio Olmedo y Osvaldo Ravasi, leoneses desaparecidos en aquellos tenebrosos tiempos.
Así fue: hubo noches sin respuestas, ausencias sin despedida, voces acalladas que aún hoy resuenan en la conciencia colectiva. El terror no solo se ejerció sobre los cuerpos, sino sobre los sueños, sobre la posibilidad misma de pensar y disentir. Y en ese intento de borrar identidades y voluntades, se pretendió también borrar el futuro.
No obstante la memoria —persistente, obstinada— se negó al olvido. Y es en ella donde hoy hallamos una brújula ética.
Recordar es asumir un compromiso activo con el presente y con lo que vendrá, y nunca quedarse apostados o dormidos en aquellos ayeres revueltos. Que este nuevo 24 de marzo nos encuentre despiertos, sensibles, atentos. Y que el dolor comprimido por los pesados estratos del tiempo no sea en vano y que la democracia, con todas sus imperfecciones, continúe como el terreno irrenunciable donde construimos nuestro destino común.
Hay heridas que enseñan, y una de ellas nos dejó una certeza imborrable: más allá de los errores democráticos de ayer, hoy y mañana: ¡nunca más!...
GRAN VERDAD
Pese a cualquiera de los problemas reinantes, dentro de la democracia nuestros corazones políticos laten mejor…
Si de salud se trata, es este un ítem para reflexionar… Cada 24 de marzo se celebra el Día Mundial de la Tuberculosis en honor al descubrimiento –en 1882– de la bacteria responsable de la enfermedad.
Un día igual que hoy, pero de 1882, Robert Koch anunciaba al mundo este hallazgo clave.
La tuberculosis es una enfermedad contagiosa, producida por un bacilo llamado mycobacterium, el cual es transmitido a través del aire y que su principal característica es la aparición de una especie de nódulos en los tejidos que son atacados por el microorganismo. Es muy grave, que daña rápidamente cualquier órgano del cuerpo, principalmente los pulmones, provocando síntomas como tos, que puede tener presencia de sangre y una notable disminución de peso.
Aunque suene a ficción, aún hay personas en el mundo que contraen la enfermedad, que en muchas ocasiones no se diagnostica correctamente; tanto es así que cada día fenecen más de 4.100 almas a causa de la misma y aproximadamente 28.000 la contraen.
Estos datos convierten a la tuberculosis en la enfermedad infecciosa más letal a nivel mundial. Ataca principalmente a los países donde no se respetan la dignidad y derechos humanos; por eso, los esfuerzos se centran en eliminar los obstáculos que dificultan el acceso a la atención médica.
UN DÍA MUY "PROTÉSICO"
El protésico dental, protesista dental, o laboratorista dental, también llamado en ocasiones mecánico dentista, es el profesional sanitario encargado de diseñar, elaborar, fabricar y adaptar las distintas prótesis dentales existentes, así como los aparatos de ortodoncia removible, las férulas dentales, las cubetas de impresión individuales y otros. Hoy es su Día y, por ende, los saludo con efusividad a todos, muy en especial a Natalia “Naty” Reale, Martín Villarruel y Germán Pairetti. ¡Festejen, de ser posible!...
DE MI AMIGO, “EL FLACO POLÍTICO”...
“No lo entiendo todavía: acá, para que las cosas bajen hay que subir todo”, me decía ayer por la tarde, en la esquina de mi casa. Aún estoy rumiando su frasecilla… pero creo que estoy entendiendo su filosofía barrial; ¿usted?...
¿Punto geográfico de la captura de la siguiente postal ciudadana?: la calle General Paz, donde se interseca con Laprida. Apunté mi cámara hacia el norte e hice clic. Caminando por la acera, una tarde nublada de estas, sobre mi bendito Leones. ¡Saludos a la barriada del lugar, en la cual cuento con un buen número de amistades!, muy en especial a las dilectas familias de Centro Fitness (Antonela Comino y Giuliano Moccicafreddo), cuya fachada cristalina figura en el centro de la foto...
“DIME UN PROVERBIO, Y…”
“Quien paga al gaitero, elige la canción”. Proverbio de origen europeo, sugiere que quien financia algo impone sus condiciones, muy aplicable a la manipulación de la información. ¡Cuánta verdad esconde este antiguo adagio, muy de moda en los días que corren!...
CUANDO LA VERDAD EQUIVALE A MEMORIA
Cada 24 de marzo nos convoca una fecha que trasciende lo simbólico para internarse en lo más profundo de nuestra conciencia: el Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas. No se trata solo de recordar, sino de asumir que la verdad es un derecho irrenunciable, una forma de justicia que no prescribe ni se negocia.
La verdad no es únicamente un conjunto de hechos ordenados en el tiempo: es el rostro de quienes ya no están, la voz de quienes fueron silenciados, la herida abierta que exige ser reconocida. Allí donde hubo oscuridad, la verdad se vuelve luz necesaria; donde reinó el miedo, se transforma en un acto de reparación.
Si la desmemoria intenta abrirse paso en nuestras cabezas, sostener la verdad pasará a ser un gesto de dignidad colectiva. Sin ella no hay memoria plena, y sin memoria no hay justicia posible. Y cuando la justicia se debilita, el riesgo de repetir los errores más dolorosos de la historia vuelve a latir…
Honrar este día es comprometernos con una mirada honesta sobre el pasado, pero también con una responsabilidad presente: la de no callar, la de no relativizar, la de no olvidar.
Cada historia merece ser contada, cada víctima merece ser reconocida, y cada sociedad tiene el deber de construir su futuro sobre la base firme de la verdad.
LAS REJAS BELLAS
La libertad no siempre se manifiesta como un impulso hacia lo alto. En ocasiones, adopta el rostro silencioso de una renuncia, la firmeza de una distancia o el peso de una decisión que pocos logran comprender.
Ser verdaderamente libre no consiste en actuar bajo el aplauso ajeno, sino en sostener aquello que la propia conciencia ya no permite negar. Y aunque esa elección tenga una belleza profunda, suele incomodar a quienes han hecho de su encierro un lugar familiar… al punto de haber aprendido a embellecer sus propias rejas.
A quienes hoy llegan a este pequeño universo compartido de la red social Facebook o ingresan periódicamente a mi blog personal (este mismo, que tienen delante de sus ojos), les doy la bienvenida con sincero afecto. Cada nuevo vínculo es una puerta que se abre, una historia que comienza a entrelazarse con la propia.
Algunos nombres se han ido, por decisión o por los vaivenes de la vida, mas dejan espacio para que otros rostros, otras miradas y otras palabras encuentren su lugar.
Así es este tejido invisible: se transforma, se renueva, respira. Y en ese movimiento constante, celebro a quienes se suman, con la esperanza de compartir momentos, ideas y emociones que nos acerquen un poco más.
Gracias por estar, por elegir quedarse, por formar parte de este rincón donde, más que contactos, busco construir cercanía; se dio cuenta de que es así, ¿no?…
PARA CONCLUIR, UNA FRASE CÉLEBRE
“El costo de una cosa es la cantidad de lo que llamaré vida que se requiere intercambiar por ella, de inmediato o a la larga”. De Henry David Thoreau. ¿Les gustó? ¡Hasta el próximo encuentro! Muchas gracias por haber llegado hasta aquí con su lectura y atención.








No hay comentarios.:
Publicar un comentario