Aquí vengo a honrar al lunes 16 de marzo de 2026 a través de este espacio: mi blog personal.
La imagen que hoy comparto está cargada de una emotividad especial. Fue tomada durante la cena del Día de la Mujer organizada por la Sociedad Italiana de Leones, aquella noche del 7 de septiembre de 2007, en su salón principal. Frente a mi cámara, un pequeño grupo de amigas se reunió para regalarme esta instantánea que, con el paso del tiempo, ha adquirido un valor aún mayor.
Fue una noche hermosa, de risas, de bailes, de conversaciones amables y de ese clima cálido que solo saben crear los encuentros sinceros. Hoy, mientras vuelvo a observar esta fotografía, la memoria se llena de pequeñas escenas, de voces y gestos que el tiempo no ha podido borrar. Y es justamente en este instante —entre la contemplación de la imagen y la escritura de estas líneas— cuando nace esta sencilla evocación dedicada a cada una de ustedes.
Gracias por haber quedado allí, detenidas en ese fragmento de tiempo que hoy vuelve a vivir en mi recuerdo. Gracias por la espontaneidad de aquel momento y por haber hecho posible esta preciosa postal que el tiempo transformó en memoria entrañable. Benditas damas.
¡Que todos mis lectores tengan una jornada maravillosa!...
NOTAS DE LA FECHA
Extrañamente, hoy no he recabado ningún día, ni mundial, internacional o argentino…
En una fecha como la actual cumplen años Carlos Salvador Bilardo (88, imagen adjunta), exfutbolista, entrenador, médico y periodista argentino; Erik Estrada (77), actor estadounidense; Victor Garber (77), actor y cantante canadiense; Isabelle Huppert (73), actriz francesa; Ricardo Canaletti (71), periodista y escritor argentino; Belén Rueda (61), actriz española; Lauren Graham (59), actriz y escritora estadounidense; Luciano Castro (51), actor argentino; Mónica Cruz (49), actriz y bailarina española; Eddy Lover (Eduardo Mosquera, 41), cantautor panameño; Alexandra Daddario (40), actriz estadounidense; Agustín Marchesín (38), futbolista argentino; Camilo (Camilo Echeverry Correa, 32), cantautor y músico colombiano; Ajiona Alexus (30), actriz estadounidense; Isabelle Allen (24), actriz británica, y Jacopo Fazzini (23), futbolista italiano.
Además, el 16 de marzo de 1190 tenía lugar “la Masacre de York” (Inglaterra), en la que los cruzados cristianos persiguieron a los judíos; muchos de éstos se suicidaron ante la obligación de someterse al bautismo. En 1812, Mariano Moreno inauguraba la primera biblioteca pública en el país. En 1840 nació José Gabriel Brochero, popularmente conocido como “el Cura Gaucho”. En 1938 la aviación legionaria italiana bombardeaba Barcelona durante tres días, en el marco de la Guerra Civil Española, causando más de mil muertos entre la población civil. En 1949 nacía Sergio Denis, célebre cantautor melódico argentino extinto en 2020; Sergio Omar Hoffmann era su nombre legal. En 1978, el petrolero Amoco Cádiz, con bandera de Liberia, se partía en dos frente a las costas de Gran Bretaña, provocando el quinto derrame de crudo de la historia. En 2008, en el puente internacional “Simón Bolívar” (entre Colombia y Venezuela), se celebraba el gran recital “Paz sin fronteras”, con la presentación de Juanes, Juan Luis Guerra, Carlos Vives y Juan Fernando Velasco; asistieron más de 100.000 personas de ambos países. En 2019, en nuestro país, oficialmente se profesionalizó el fútbol femenino. Y en 2023 fenecía Enrique Symns, periodista, escritor y actor de teatro argentino, venido al mundo en 1945.
Santoral Católico: san Abraham, santa Eusebia de Hamay, san Julián de Anazarbo y san Heriberto. Es el Día del Cura Brochero (reverendo padre José Gabriel del Rosario Brochero). Restan 290 días para concluir el año.
Este lunes 16 cumplen años los siguientes amigos, presentes en las redes sociales y en la vida cotidiana:
- Claudia Cerratto (imagen superior)
- Juli Bracamonte
- Karla Reale
- Inhouse English
- Antonella Romitti
- Sofía Cerminato
- Camila Miranda
- Mariela Cisneros
- Juli Cagliero
- Patricia Favro
- Nicolás Chiacchiera
- David Pupilli (imagen inferior)
- Vanesa “The Teacher” Raspo
¡Que lo disfruten en compañía de sus seres queridos!
EL BRINDIS DIARIO
El brindis de hoy es por quienes han aprendido a reírse de sí mismos, pues comprendieron que el humor es una forma sabia de atravesar la vida y de sanar heridas internas. ¡Que nunca les falte esa risa liberadora!... ¡Chinchín!...
APRENDIZAJES
A lo largo y ancho de la vida uno aprende muchas cosas: algunas por estudio, otras por experiencia… y unas cuantas por desengaño. Quienes hemos transitado varias décadas sabemos que, en más de una ocasión, la confianza depositada en alguien termina convirtiéndose en una pequeña herida. A veces se trata de engaños menores; otras, de situaciones más dolorosas que dejan un sabor agrio en la memoria. Todas tienen algo en común: el instante en que comprendemos que la buena fe ha sido utilizada por otros con ligereza o conveniencia.
Cuando eso ocurre, la primera reacción es la indignación. Aparece el deseo de que exista alguna forma de justicia inmediata, una especie de compensación moral que repare el daño sufrido. Es lo que muchos llaman justicia poética: esa secreta esperanza de que la vida, de algún modo, acaba acomodando las piezas del tablero.
El tiempo —ese silencioso juez que rara vez se equivoca— suele contar con sus propios modos de equilibrar las cosas, no siempre de la manera que imaginamos ni en el momento que deseamos, mas a menudo la vida termina mostrando que los caminos construidos sobre el engaño no suelen sostenerse por demasiado tiempo. Quien edifica su presente sobre la trampa o la deshonestidad, tarde o temprano concluye enfrentando las consecuencias de su propia conducta.
Con los años uno comprende algo más tácito: no permitir que la desconfianza se adueñe por completo del corazón.
Si bien es cierto que algunos traicionan la buena fe, aun lo es que existen muchas personas nobles que honran la palabra dada y el respeto mutuo. Cerrar definitivamente la puerta de la confianza sería, en cierto modo, permitir que los engaños ganen una segunda batalla.
La mejor enseñanza que dejan estas experiencias es la serenidad.
Aprender a mirar hacia adelante, conservar la dignidad intacta y dejar que el tiempo siga su curso. A la postre, la vida posee una forma curiosa —y a veces implacable— de ordenar las cuentas.
¡Dejar pasar el tiempo!… tal vez allí resida, en buena medida, una de las más discretas pero eficaces formas de justicia. ¡Espléndido inicio de semana, amigos míos!...
DEDICATORIA ESPECIAL… Y ESPIRITUAL
Dedico esta diaria publicación a la memoria de Ángel Antonio “Lulo” Dichiachio, añorado vecino de nuestra ciudad, que nos dejó físicamente —a los 66 años— el 2 de enero de 2019. Por siempre, en la presencia espiritual de sus seres queridos… y en la mía también.
Probablemente a usted le ha ocurrido; ¿a mí?: sí. Alguien se aleja de nuestra vida y, casi de manera inevitable, comenzamos a escarbar en nuestros pensamientos buscando una explicación. Nos preguntamos si hubo una causa concreta, si fue una casualidad del destino o si, quizá, existió algún gesto propio —consciente o involuntario— que sembró la distancia.
No siempre hallamos respuestas claras.
En ocasiones somos responsables de esos silencios que crecen entre dos individuos: palabras que no supimos expresar, actitudes que pudieron herir sin intención. En otras, la distancia hace acto de presencia sin culpa de nadie, como una simple consecuencia del tiempo, de los cambios, de los distintos rumbos que la vida propone a alguna de las partes… ¡o a ambas!, ¿por qué no?
Con los años uno aprende que no todos los caminos están destinados a recorrerse, juntos hasta el final. Algunas personas comparten con nosotros un tramo breve pero significativo; otras se quedan más tiempo. Y cuando alguien parte, quizá lo más sensato no sea desgastarse en la búsqueda interminable de motivos, sino aceptar que cada vínculo tiene su propio tiempo y su propia enseñanza.
Tal vez debió ser así… ¡y así fue!
Hasta las despedidas silenciosas, aunque nos duelan o dejen perplejos, forman parte del aprendizaje de vivir, por ahí tortuoso, por ahí placentero, por ahí injusto… ¡por ahí tan necesario como respirar!
LA MEMORIA QUE EVITA EL ABISMO…
Para quienes la estudian, la veneran y se empeñan en difundirla, la historia no es una simple colección de fechas y nombres olvidados en los estantes de una biblioteca. Es, más bien, el espejo en el que la humanidad puede contemplarse… aunque no siempre tenga el valor de hacerlo. En sus páginas resuena la voz de quienes aprendieron a través del sacrificio y la experiencia; es una suerte de diccionario del presente que nos ofrece claves para no repetir las sombras del pasado.
Nada resulta más peligroso que despreciar la memoria. Ignorar lo vivido por otros, desoír las advertencias que el tiempo nos deja, equivale a caminar voluntariamente hacia el mismo error. Allí están, escritas en la historia, las guerras que pudieron haberse evitado, las injusticias sostenidas por la indiferencia colectiva y también los derechos conquistados que algunos, todavía hoy, pretenden borrar. Todo permanece aguardando a que alguien lea con atención, reflexione y comprenda.
Quien desconoce su pasado avanza a tientas, condenado a transitar un terreno ya quebrado por las caídas de generaciones anteriores. En cambio, quien se sumerge en las enseñanzas del ayer —y comprende que los aciertos y desaciertos de quienes nos precedieron forman parte de un mapa invaluable— tiene la posibilidad de imaginar y construir un porvenir distinto: más justo, más consciente, más humano.
Las cronologías envejecidas no son cárceles del pensamiento, sino maestros silenciosos que siguen enseñando. Negarlas implica exponerse a repetir los mismos errores; comprenderlas, en cambio, abre la puerta a un progreso más lúcido.
¡Y pensar que, en mis años de escuela secundaria, yo creía que la historia era apenas “una materia más”! Hoy, con la distancia del tiempo, solo puedo decir: perdón, estimados profesores… ustedes ya sabían que allí se escondía mucho más que un programa de estudio.
EN LAS REDES
Lo compartió mi amigo Fernando, en las redes sociales: “Llegamos a una edad en la que sólo nos importa estar en paz, no salimos de casa si no es necesario, y nos juntamos con las personas que nos hacen bien”. Tiene razón; al menos en parte en lo que a mí respecta.
Muy mala nueva… A la edad de 79 años, en las primeras horas del domingo 15 del corriente ha dejado de existir la señora Blanca Judit Molina, estimada vecina de nuestro medio, quien supo afincarse en su hogar de la calle Laprida al mil trescientos. Sus restos fueron inhumados en el cementerio local en la mañana de ayer. Servicios fúnebres: Empresa Rescaldani Leones.
Mis más sentidas condolencias a su familia y amistades en estos aciagos momentos que la vida les ha impuesto. Que su alma encuentre el descanso eterno. Hasta siempre, Blanca; se te extrañará por estos espacios terrenales…
Una postal de la feria de artesanos que se llevó a cabo en la tarde de ayer, domingo 15, sobre el bulevar Colón, en inmediaciones de la Plaza “Malvinas Argentinas”. Mucha gente concurrió al evento, acompañado por el buen tiempo.
Se inclina lentamente el sol sobre los tejados tibios de la tarde,
como si al despedirse quisiera acariciar por última vez la quietud del día.
Trae en su luz dorada el color suave de las despedidas tranquilas
y un perfume leve de otoño que comienza a insinuarse en el aire.
El domingo, pausado como reminiscencias que retornan sin hacer ruido,
va recogiendo una a una sus horas, como quien junta hojas caídas en el camino.
En su andar sereno parece llevar en los bolsillos de la tarde
pequeños instantes vividos que, de a uno, empiezan a parecerse memoria.
En esa claridad que se apaga desfilan silenciosos otros domingos de la vida:
mesas visitadas, albricias familiares, voces queridas que el tiempo fue alejando.
Todo parece detenerse un momento entre el cielo encendido y la nostalgia,
como si el día dudara antes de cruzar definitivamente hacia la noche.
Más allá del horizonte, donde la luz se retira con dignidad de viejo rey,
comienza ya a respirar el devenir, y su promesa callada y persistente.
Allí aguarda un lunes todavía desconocido, timorato, expectante,
como una flor que permanece cerrada antes de entregarse al amanecer.
Y así transcurre la vida, discreta jardinera de nuestros días y anhelos:
mientras el domingo se marchita con su dulce melancolía en mi memoria,
en silencio, sin anunciarse con estridencias ni urgencias,
prepara en algún rincón del tiempo, cuan jardinero, un lunes en flor…
El fútbol tiene esa particularidad de despertar pasiones intensas. Cuando el equipo propio gana —o cuando el seleccionado regala una alegría— no faltan las voces entusiastas, los comentarios encendidos y el análisis minucioso de cada jugada. De pronto, todos parecen expertos: se recuerdan los goles, se elogia a los protagonistas y el tema se instala en cada conversación.
De todas formas, ocurre algo curioso cuando el resultado es adverso. Aquellos mismos que horas antes respiraban fútbol por cada poro suelen guardar un silencio casi estratégico. El deporte desaparece de la charla cotidiana y, como por arte de magia, surgen otros asuntos más cómodos para comentar. El fútbol, que hasta ayer era motivo de orgullo y efervescencia, pasa a ser un tema del que conviene no hablar demasiado.
Este comportamiento, tan común en las canchas como en la vida misma, revela una inclinación muy humana: nos gusta abrazar aquello que nos da satisfacción inmediata, pero preferimos tomar distancia de lo que nos incomoda o nos enfrenta con la frustración.
Celebramos con entusiasmo lo que sale bien, aunque a veces nos cueste sostener la misma pasión cuando las cosas no resultan como esperábamos.
Quiérase o no, el fútbol funciona como una pequeña metáfora de la existencia. En él —como en tantas otras circunstancias— aparecen los triunfos que se celebran y las derrotas que enseñan. Y es muy probable que la verdadera madurez, tanto deportiva como humana, consista en aprender a hablar de ambos con la misma serenidad: disfrutar de las victorias sin estridencias desmedidas y aceptar las caídas sin necesidad de cambiar de tema…
DAR Y RECIBIR
Uno da lo que tiene y tiene lo que cultiva con tesón y entusiasmo cada día y aquello con lo que alimenta su mente, sus sentimientos y sentidos. Por consiguiente, no será capaz de dar paz ni serenidad ni amor si la alimenta de resquemor, odio y hostilidad. ¿Y de recibir?: ni hablar…
TENGÁMOSLO MUY EN CUENTA
Entendamos que no todo debe resolverse de inmediato. A menudo iniciamos el lunes con la sensación de que cada asunto pendiente exige urgencia absoluta, y esa presión innecesaria termina robándonos claridad y energía. Conviene, en cambio, detenerse un momento, ordenar prioridades y comprender que el trabajo —como la vida misma— es una carrera de constancia y no de ansiedad.
Quien avanza con serenidad, paso a paso, suele llegar más lejos que quien pretende resolverlo todo en un solo impulso…
PARA CONCLUIR, UNA FRASE CÉLEBRE
“El hombre feliz es aquel que, siendo rey o campesino, encuentra paz en su hogar”. De Goethe. ¿Les gustó? ¡Hasta el próximo encuentro! Muchas gracias por haber llegado hasta aquí con su lectura y atención.









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