Aquí vengo a honrar al jueves 5 de marzo de 2026 a través de este espacio: mi blog personal…
Estoy dispuesto a escarbar por la memoria de más de uno con esta postal en escala de grises, pues está repleta de profundas reminiscencias. La misma fue extraída por mi “cámara viajera” el 20 de junio de 2007, en la Conserjería Cancha de Bochas del Club Sarmiento, aún presente en la encrucijada de Rivadavia y Donato Garetto. Eran tiempos en que la misma era regenteada por “Tinky” Bona.
Si mal no recuerdo, aquella noche un puñado de amigos celebraba el cumpleaños del por siempre rememorado Marcelo Gay. La amistad verdadera es un don silencioso: se manifiesta en la lealtad cotidiana y florece en la sincera camaradería… con alguna que otra lágrima de por medio.
Abrazos al Cielo a quienes aquí se ven y ya no nos acompañan en este exiguo paso terrenal, y morrocotudos abrazos al resto de la muchachada.
¡Y que todos ustedes, lectores, tengan una jornada maravillosa!...
NOTAS DE LA FECHA
Es el Día Mundial de la Eficiencia Energética, el Día Nacional del Gas, el Día del Motociclista Argentino, el Día Internacional para Concienciar sobre el Desarme y la No Proliferación, y el Día del Topógrafo Europeo y la Geoinformación.
En una fecha como hoy cumplen años Carlos Di Fulvio (87), cantor, guitarrista y compositor argentino; Dyango (José Gómez Romero, 86), cantautor español; Eddy Grant (78), cantante guyanés; Marcelo Piñeyro (73), cineasta argentino; Rubén Enrique “Dady” Brieva (69), actor, humorista y conductor de televisión argentino; Darío Grandinetti (67, imagen adjunta), actor argentino; Iván Noble (58), cantante, músico y actor argentino; Eva Mendes (52), actriz estadounidense de ascendencia cubana; Gonzalo Castillejos (40), exfutbolista argentino; Nicole Natalino (37), cantante chilena, integrante de la banda Kudai; Ramiro y Rogelio Funes Mori (mellizos, 35), futbolistas argentinos; Macarena Achaga (34), actriz, modelo, cantante y presentadora argentina; Harry Maguire (33), futbolista británico; Francesco Lo Celso (26), futbolista argentino, y Roman Griffin Davis (19), actor británico.
Además, el 5 de marzo de 1616, la Iglesia Católica —tras un juicio de la horripilante inquisición— condenaba el libro de Copérnico, “Revoluciones de las esferas celestes”, en el cual exponía que la Tierra giraba en torno al Sol. En 1827 murió Alejandro Volta, físico italiano, inventor de la pila eléctrica que lleva su nombre. En 1985, un incendio devastaba las islas Galápagos (Ecuador). En 1988, a raíz de una caída desde un balcón, en Mar del Plata, a los 54 años perdió la vida el popular humorista y actor argentino Alberto Olmedo. En 2004 dejaba de existir Juan Castro, periodista y locutor argentino nacido en 1971. En 2008, una avioneta de Aero Ica se estrellaba en Nazca, Perú, matando a cinco turistas franceses y dejando herido al piloto. Y en 2013 falleció Hugo Chávez, presidente de Venezuela nacido en 1954.
Santoral Católico: san Teófilo de Cesarea, san Lucio, san Gerásimo de Palestina y san Virgilio de Arlés. Restan 301 días para concluir el año.
Este jueves 5 cumplen años los siguientes amigos, presentes en las redes sociales y en la vida cotidiana:
- Carlos Tumini
- Adrián “Poroto el Tornero” Risso (imagen adjunta)
- Claudia Meloni
- Eliana Rómoli
- Lucas Salvático
- Iris Marga Torregiani
- Noelia Magnano
- Claudia Marisa Sánchez
- Laura Pagnone
- Daiana Torregiani
- Marta Cesolari
- Gonzalo “Chalo” Castillejos
- Mauricio Carloni
¡Que lo disfruten en compañía de sus seres queridos!
El brindis de hoy es por aquellos que invierten su tiempo libre en ayudar a los demás, sin pedir nada a cambio. Conozco varios de ellos y, sin mencionarlos, deseo levantar la copa de rubio champán y resaltar su loable labor. ¡Chinchín y adelante!, no dejen de hacer lo que tan bien llevan a cabo...
¡VAYA CONTRASENTIDO!: LA ETERNA LUCHA POR LA PAZ
La Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó el 5 de marzo como Día Internacional para Concienciar sobre el Desarme y la No Proliferación, con el propósito de fortalecer la paz y la seguridad internacionales, pilares esenciales sobre los que se sustenta este organismo. Lógicamente, esta efeméride busca reafirmar el compromiso de los Estados con las políticas orientadas a limitar y erradicar, especialmente, las armas de destrucción masiva, promoviendo acciones concretas que hagan efectiva esa voluntad.
...Y no se trata únicamente de declaraciones diplomáticas. Gobiernos, organizaciones intergubernamentales, entidades de la sociedad civil y organizaciones no gubernamentales desempeñan un papel decisivo en la difusión de una cultura de desarme. La educación, en este contexto, se convierte en una herramienta poderosa: formar conciencia es sembrar paz; informar es prevenir la escalada del temor y la violencia.
Sobre el papel, el objetivo es claro y noble.
Sin embargo, en la intimidad del pensamiento surgen preguntas inevitables: ¿Es suficiente? ¿Alcanza con proclamas y compromisos formales frente a un mundo que, con frecuencia, parece inclinarse hacia la confrontación?
Confieso que mi respuesta, teñida de realismo, es por demás dubitativa… tanto como la suya, en una de esas.
Cuesta comprender las ambiciones, las pasiones desmedidas y las decisiones temerarias de quienes conducen los destinos globales. Y aun así, me resisto a abandonar la esperanza.
Pese a sus sombras, el mundo sigue siendo un espacio de belleza incomparable. Un mundo bello, casi divino, incluso atravesado por sus contradicciones.
Ya lo expresé en más de una ocasión: tal vez la paz es, irremediablemente, una construcción eterna. Y en esa tarea, cada gesto, cada conciencia despertada, cada palabra que promueva el entendimiento, sigue teniendo sentido.
Cumplir cuarenta años no es simplemente cambiar de década: es mirar el camino recorrido con gratitud y orgullo. Hoy se celebra el cuadragésimo aniversario de Gonzalo “Chalo” Castillejos, hijo de nuestra ciudad, delantero de raza, profesional del fútbol germinado en el semillero del Club Leones, quien supo llevar su talento por distintas canchas de la Argentina y también del exterior.
En cada entidad donde militó plasmó algo más que goles: dejó esfuerzo, disciplina y el testimonio de que los sueños nacidos en pueblos y ciudades del interior también pueden cruzar fronteras. Quienes lo vimos crecer sabemos que detrás del jugador hubo siempre constancia, sacrificio y una pasión innegociable por la pelota.
Hoy, ya retirado de la actividad profesional, las ovaciones se transforman en reconocimiento.
Toda trayectoria se mide solo en estadísticas y se conserva indeleble en la huella que se deja y en el ejemplo que se brinda a las nuevas generaciones.
¡Feliz cumpleaños, Gonzalo! Que esta flamante etapa venga colmada de proyectos, salud y alegrías, con la misma determinación con la que supiste enfrentar cada partido…
Fecha “con mucha adrenalina”... Cada 5 de marzo se conmemora en la Argentina el Día del Motociclista, jornada que convoca a conductores de estos vehículos livianos a reunirse y recorrer calles y rutas en señal de celebración y camaradería.
La elección de la fecha no es casual: deviene de un homenaje al nacimiento de José Luis Carlessi Manzanares, conocido como “el Conde de Javornovich”, un cabal pionero sobre dos ruedas. Aventurero incansable, recorrió gran parte del territorio nacional en motocicleta, llevando repuestos y correspondencia a los pueblos más alejados, cuando las distancias y los caminos eran desafíos mayúsculos. Su figura simboliza audacia, espíritu solidario y pasión por la ruta.
Cabe diferenciar esta conmemoración del Día del Motociclista Deportivo, que se celebra cada 15 de octubre en recuerdo del triunfo obtenido por Jorge Kissling durante la primera visita del Campeonato Mundial de Motociclismo —hoy conocido como MotoGP— a nuestro país.
Desde este espacio personal, hago llegar mi saludo a todos aquellos que transitan los caminos nacionales en estos singulares vehículos, en especial a mi amigo motoquero Alejandro Pairetti, deseando que cada viaje esté acompañado de prudencia, respeto por las normas y el auténtico espíritu de libertad que inspira este medio de transporte. En cuanto a mí, me percibo como un “motoquero fracasado”, ¡qué se le va a hacer!, hay que admitir las derrotas vitales.
MI ENTRAÑABLE PATIO… EN EL RECUERDO
Hay ausencias que no pesan por lo que fueron, sino por lo que ya no puedo volver a mirar. En tal sentido descubro que ¡no tengo una sola fotografía del patio de mis abuelos y de mis padres! Ni una imagen detenida en papel que capture aquel territorio inmenso —al menos para mis ojos de niño— donde la vida parecía transcurrir sin apuro alguno.
Les cuento que era un vasto espacio verde, casi selvático en mi recuerdo. Plantas de mora que nos manchaban las manos y la ropa con su tinta dulce, paraísos que en primavera alfombraban el suelo con sus pequeñas flores y verdes bolitas, algunos frutales generosos y, al fondo, un cañaveral que crujía con el viento como si guardara secretos antiguos. Todo eso vive hoy únicamente en mi memoria.
Me entristece sobremanera no poder señalar una foto y decir: “Aquí está”. No poder mostrarles a otros el escenario exacto donde transcurrieron mis primeras aventuras. Porque en ese patio no solo crecían árboles: ¡crecíamos nosotros! Allí jugábamos con mis primos y con los vecinos, inventábamos mundos en las horas interminables de las siestas veraniegas, cuando el sol parecía detener el tiempo y los adultos dormían detrás de celosías o persianas entrecerradas. Igual en los inviernos grises, cuando el aire helado sonrojaba las mejillas y —aun así— encontrábamos excusas para correr, reír y sentirnos invencibles.
A veces pienso que la falta de fotografías es una forma de despojo. Pero otras veces comprendo que ese patio, al no estar fijado en una imagen, se ha vuelto más mío que nunca. Vive intacto en la evocación. No envejece. No se deteriora. No pierde su color.
Cierro los ojos y lo recorro con la precisión de quien camina por un mapa interior: sé dónde estaba cada árbol, cada rincón propicio para el escondite, cada sombra que nos protegía del calor. Escucho las risas, el crujir de las hojas secas bajo los pies, el murmullo del viento en las cañas. Y en ese instante comprendo que la memoria, aunque frágil, es una forma de fotografía: una imagen que sólo se revela en el corazón.
No tengo una foto del patio natal, insisto... pero atesoro algo más profundo: la certeza de que allí aprendí la alegría simple, la complicidad fraterna, el sabor de la libertad primera. Y mientras pueda evocarlo, ese patio con siluetas de mi Edén seguirá floreciendo, intacto, en el jardín secreto de mi alma… ¡mi alma cada vez más marchita!
Cada 5 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Eficiencia Energética, una fecha destinada a promover la reflexión y a generar conciencia sobre la necesidad de utilizar la energía de manera racional, en beneficio de la humanidad y del planeta. Persistir en el derroche indiscriminado de los recursos podría acarrear consecuencias severas e incluso irreversibles para nuestro entorno común.
Conviene aclarar que la eficiencia energética no implica renunciar al confort ni retroceder en calidad de vida, como a veces se supone. Muy por el contrario, propone vivir mejor, pero con responsabilidad: aprovechar los recursos disponibles sin comprometer su continuidad para las generaciones futuras. Se trata de optimizar el consumo, reducir pérdidas innecesarias y apostar por fuentes más sostenibles, como las energías renovables —solar y eólica, entre otras—, además de incorporar hábitos saludables como el reciclaje y el uso de tecnologías más limpias.
El aporte individual, aunque parezca pequeño, suma en el esfuerzo colectivo.
Tal vez la pregunta más pertinente no sea qué hacen los demás, sino qué hacemos nosotros mismos. En nuestro propio hogar, ¿somos conscientes del consumo energético? No hace falta responder en voz alta; basta con detenerse un instante, reflexionar con honestidad y evaluar, con empatía y responsabilidad, cuál es nuestro real compromiso con el cuidado del planeta.
“DIME UN PROVERBIO, Y…”
“Quien paga al gaitero, elige la canción”. Proverbio de origen europeo, sugiere que quien financia algo impone sus condiciones, aplicables a la manipulación de la información. Me suena demasiado conocido y actual…
“¡DALE GAS!”…
Por si acaso lo ignoraba, el Día Nacional del Gas se celebra cada 5 de marzo en conmemoración al decreto de Nacionalización del Gas, en donde el gobierno nacional –a través de YPF– tomó posesión de las instalaciones de la Compañía Primitiva de Gas de Buenos Aires Limitada, de capitales ingleses. Este acto de soberanía económica significó el despegue de la actividad gasífera y la incorporación de millones de habitantes de la Argentina a un servicio público que mejoró notablemente su calidad de vida.
¡Dichosa jornada a los gasistas que leen mis líneas a diario!, a quienes comercializan el gas en envases... y a los usuarios que valoran este servicio, el cual hace de sus vidas un poco más cómoda y saludable.
¿Punto geográfico de la captura de la siguiente postal ciudadana?: un área muy transitada del callejón Mariano Moreno, entre Ramón Infante y la Avenida General Paz. Apunté mi cámara hacia el este e hice clic. Una mañana de estas sobre mi bendito Leones. ¡Saludos a la dilecta barriada del lugar, en la cual atesoro un nutrido número de amistades!...
SOMOS MUY JUSTOS… ¡HASTA DENTRO DE UN RATO!
Hay algo inquietante en la condición humana: la velocidad con la que pasamos del clamor encendido al silencio cómodo. Ayer gritábamos una injusticia “a los cuatro vientos”; hoy apenas si la recordamos. Lo que nos desvelaba, lo que parecía intolerable, terminó diluido en la rutina, absorbido por la siguiente indignación de turno.
Transitamos una época de sobresaltos permanentes. Las noticias se suceden con vértigo, las redes sociales amplifican la emoción inmediata y, casi sin darnos cuenta, vamos saltando de causa en causa como quien cambia de canal. La injusticia que ayer nos parecía imperdonable hoy compite con otra más reciente, más impactante, más viral. Y así, el dolor ajeno se convierte en una secuencia efímera.
El olvido no siempre es fruto de la maldad pues —a menudo— emerge del cansancio. Indignarse exige energía moral. Sostener en el tiempo una causa requiere coherencia, compromiso, perseverancia. Es mucho más fácil expresar repudio en el momento álgido que mantener la memoria activa cuando las cámaras se han ido y la multitud se dispersa.
Sin embargo, hay algo peligroso en esta amnesia colectiva. Cuando olvidamos con tanta facilidad, enviamos un mensaje silencioso: que la injusticia puede esperar, que el agravio puede diluirse, que el daño no necesita reparación si el tiempo logra anestesiar la conciencia pública. Y entonces la historia se repite, no por falta de advertencias, sino por falta de memoria.
Deberíamos preguntarnos si nuestra indignación es convicción profunda o reacción momentánea. Si realmente creemos en aquello que defendemos, el compromiso no debería extinguirse cuando baja la intensidad emocional. La justicia no puede depender del entusiasmo pasajero.
Por otra parte, es cierto que no podemos cargar con todas las causas del mundo; somos limitados, humanos, falibles. Mas sí podemos elegir algunas banderas y sostenerlas con dignidad. Podemos evitar que todo se convierta en espectáculo, que cada injusticia sea apenas un episodio más en la cronología del olvido.
A estas alturas de mi existencia considero que la memoria es un acto ético en el cual recordar es resistir; es decir: “esto ocurrió y no fue justo”.
Recordar es negarse a que el tiempo se convierta en cómplice de lo indebido. El desafío es “indignarnos a largo plazo”; gritar alto y con coherencia. Las injusticias no desaparecen cuando dejamos de hablar de ellas; simplemente se acomodan en la sombra, esperando que el silencio las legitime.
El silencio, cuando es cómodo, se erige en una manera sutil de complicidad; ¿no lo cree?...
TENGÁMOSLO MUY EN CUENTA
Este jueves, si puede, regálese una pausa consciente en medio de la rutina. No permita que la prisa le robe la capacidad de apreciar lo que está haciendo. Trabaje con dedicación, hable con respeto, escuche con atención. A veces, pequeños gestos de cordialidad —una palabra justa, un agradecimiento oportuno— son capaces de transformar el ánimo propio y ajeno. ¡Que el día no pase simplemente por usted: vívalo con intención!
PARA CONCLUIR, UNA FRASE CÉLEBRE
“Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna mentira puede durar largo tiempo”. De Cicerón. ¿Les gustó? ¡Hasta el próximo encuentro! Muchas gracias por haber llegado hasta aquí con su lectura y atención.








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